¿CREES EN EL DESTINO?

Sí, te he querido como nunca
¿Por qué besar tus labios, si se que la muerte está próxima, si se sabe que amar es sólo olvidar la vida, cerrar los ojos al oscuro presente para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?
Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua, (...) no quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, esa seguridad de vivir con que la carne comulga cuando como ese signo que el celeste ojo no entiende.
Soy la música que bajo tantos cabellos hace el mundo en su vuelo misterioso, pájaro de inocencia que con sangre en las alas va a morir en un pecho oprimido.
Soy el destino que convoca a todos los que aman, mar único al que vendrán todos los radios amantes que buscan su centro, rizados por el círculo que gira como la rosa rumorosa y total.
Nadie puede ignorar la presencia del que vive, del que en pie en medio de las flechas gritadas, muestra su pecho transparente que no impide mirar, que nunca será cristal a pesar de su claridad, porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre.

"SOY EL DESTINO" Vicente Aleixandre

No creo en el destino, no creo en que tengamos un libro ya escrito. Creo en el poder de escribirlo.
Creo en la vida como un camino ramificado en el que todos tenemos el poder de elección; sí, la elección de tomar un camino y no otro. Somos dichosos por componer una melodía llamada vida, rellenamos pentagramas, cada uno con notas distintas; yo elijo la clave de fa, la semicorchea y la semifusa, no elijo silencios que marquen el compás.

Sin embargo, hay cosas que no puedo ignorar, el fluir de mi sangre es vital para continuar, el viento que golpea en mi cara y hace mi pelo volar. El sentimiento de una canción que intento borrar pero que por muchos caminos que elija me persigue hasta alcanzar lo más profundo de mi ser. Porque al avanzar y mirar atrás hay destinos imposibles de olvidar.

Por eso, soy el destino; un camino con la vereda que se ensancha hasta un final aún no descrito. Tengo el poder de sentir lo vivido, tengo el poder de sentir lo que vendrá. Pero todo depende de mí, de la lucha por vivir. Yo no creo en el destino, yo creo en mí. ¿En qué crees tú?

4 comentarios :

Manuel Salitre dijo...

¿Sabes? siempre tuve miedo de los horóscopos, adivinos, videntes..me asusta la sensación de impotencia al saber que el destino podría estar escrito...quiero tener el timón, no quiero que las corrientes me lleven, luchar contra la incercia^^

Prefiero decidir...auqnue a veces el Mundo se empeñe en evitar que lo hagas...creo que ese es uno de esos momentos en los que hace falta decidir...y sé en qué creo...

Y no te preocupes...nunca nadie robará el instante en que se esconde el Sol.

María José dijo...

Soy el destino; una mirada profunda y una sonrisa intrigante. En una mano tengo la luz que guía mi camino y la otra alzada, me da la bendición. No me arrepiento de lo vivido. No me juzgo ni a mí ni a ti. Todo lo pasado estuvo en nuestra mano, todo lo futuro también. Que la luz nos guie hasta el final de nuestras decisiones y que en todas la luz de nuestros ojos miren nuestro destino. Solo me arrepiento de eso; de no mirarte al decir adiós. Ahora estoy enamorada del ARTE. Ahora intento estar en paz con mi alma.

Anónimo dijo...

El Destino. Desde el principio el Hombre se ha visto atraído por esos hechos con los que no podía luchar, que ocurrían a su alrededor, que lo cambiaban todos y a todo. Algunos lo llamaron destino.

Sólo te voy a contar unas historias que creo que lo dicen todo.

La primera, es la historia de Dánae y su hijo Perseo. Dánae era la hija de Acrisio rey de Argos. Éste tras consultar un Oráculo que le profetizó que su nieto le mataría, encerró a su hija Dánae en una torre. Pero esta prisión no fue impedimento para que Zeus, rey del Olimpo, la poseyerá transformandose en lluvía dorada. De esta forma Danáe dio a luz en su encierro a Perseo y lo mantuvo oculto en su encierro hasta que el rey lo descubrió cuando éste contaba cuatro años.
Para no incurrir en un delito de sangre, el rey mando construir un cofre de madera donde encerro a la madre y al niño y que luego arrojaron al mar. El rey confió en que morirían. Pero no fue así, ambos sobrevivieron y años más tarde cuando Perseo se había convertido en un heroe y Acrisio en un anciano, en un torneo el nieto mató involuntariamente al anciano.

¿Es el destino quien nos marca el camino o somos nosotros quienes con nuestros actos hacemos que se cumpla?

La otra historia es la historia de Eneas, el heroe que retrato Virgilio en su obra maestra la Eneida. Eneas huyó de Troya cuando ésta cayó en manos de los griegos, y guíado por un oráculo se embarco en un viaje que lo llevó hasta las costas de Italia. Durante su largo viaje muchas veces se sintió desfallecer y sólo los oráculos que fue encontrando lo ayudarón a hallar el camino y la tierra prometida.

¿Creemos en el destino o en nosotros mismos?

Creo que con estas dos historia se refleja bastante bien, que no es el destino si no nuestros hechos los que marcan el camino.

Como dijo un filosofo: Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él

Bolero dijo...

Pue yo creo q todo está escrito en el mapa de nuestra vida, simplemente es así, es mi así por supuesto no el tuyo ni el del otro
pero creo q el destino es el q lo marca
muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk