La noche cae y no puede hacer nada...

Detrás de la ventana observa pasar ángeles y demonios. Siente ese escalofrío que la hace estremecer; recordar noches de danzas inquietas entre su cintura y la pared. La sensualidad de ese baile se pierde entre sábanas de papel. Marionetas eran, cuyos hilos ella no paraba de mover.

/Ya no quiero evocar
tu miembro nada más
Ahora me pierdo
entre letras y notas
Comienzo a tener miedo de
no poder parar de escuchar,
de escribir, de susurrar.../

Así un día comenzó a contagiar la intriga y el misterio que sentía. Ellos la seguían aferrados a un hierro cual calor desprendía una extraña sabiduría de hombres y tierras que recitan alrededor de una hoguera desnudos e indefensos. Locos temerosos de perder el trofeo; queréis luchar y no sabéis. Abandonáis la lucha y os preguntáis: ¿por qué? Buscáis piernas con medias y pies subidos en altos zapatos de tacón. Surcáis lugares con la esperanza de encontrar otro hierro que os queme como lo hizo ella por primera vez.

/Evocáis a los dioses,
mezcláis mitología con cuentos
de príncipes y princesas
Buscáis en la memoria
el comienzo de la batalla,
el cambio del semáforo a rojo/

Y ella continua mirando por la ventana, ve una escena conmovedora y a su memoria como si de un bombardeo se tratara acuden balas de recuerdos e hiel. El frío se cuela por debajo de su falda y siente la nostalgia del amor

/Ya no quiero evocar
tu miembro nada más
estoy cansada de vagar/


mientras coge la copa de vino - Reserva del 85; algunos dicen que ese no fue un buen año- y traga un sorbo, se suelta el pelo y su pequeña cintura queda guarecida de los ojos de aquellos que con una sola mano una vez la rodearon. Y vuelve a tragar ese elixir para que el calor vuelva a su sangre y continúe el camino.

/Ya no quiero evocar
a tu miembro
bebo recuerdos de todos
y estallo la copa de vino
en la pared
en la que un día
se desvaneció el placer/

En su boca queda ese sabor afrutado mientras se dirige a la ventana otra vez y observa su dedo ensangrentado. Y la noche cae y no puede hacer nada... Y mira en su dedo como una gota roja se precipita al vacío, pero rápidamente su lengua acaricia el néctar de la vida que vuelve a arder como el hierro de otros tiempos...



4 comentarios :

MAYTE dijo...

hola xurry!!despues de tanto tiempo al fin he sacado un huekito para leer tu blog y la verdad q me ha encantado por eso kiero dejar en él también un poquito de mi. Me he sentido identificada con varios textos (y espero seguir haciendolo)sabes que a mi también me encanta escribir...solo que en vez de poesia y eso se me da mejor contar mi vida...jeje..algun dia escribiré una novela..en fin solo decirte que eres al mejor y que sigas escribiendo asi de bien durante mucho mucho tiempo...te hechoo mucho de menos y te quiero aun más...

MAYTE

Anónimo dijo...

Me alegra ver que este blog se mueve, que hay nuevos textos, pero me entristece pensar a costa de que están estos textos aquí.

Sólo quiero decirte que más importante que escribir es vivir, y que todo escritor se basa en sus propias experiencias "vividas". No es necesario hacer nada especial, también se puede escribir de lo cotidiano.

Recoge el guante que te tiro y lanzate al desafio de escribir sobre un día cualquiera, una persona cualquiera, eso si, fuera de las antiguas cortinas de "tu" sala.

Vantysch dijo...

La sensualidad y la belleza de este texto sobrecogen.
Es uno de los primeros que leí tuyos ,a pesar de no dejarte entonces ningún comentario.

Tengo miedo de perderme algún detalle, de dejar incompleto algún mensaje que trasmites, de no entender del todo el mundo de símbolos que reflejas.

A pesar de mi miedo no me canso de leer esta entrada, lo he hecho ya más de cinco veces, y nunca me canso de perderme entre sus letras.

Un texto perfecto, como un círculo donde todo confluye en el negro y el rojo.

Besos desde el otro lado...

Anónimo dijo...

Noche tormentosa y de sofoco,
— ¿a quién gritas?—,
¿Por qué esa cólera?

En la noche de canícula
la cúpula se fragmenta,
por golpes de luz,
por rayos y estrellas.

¡Ruge la noche cubierta!
Ruge y tiembla, y clama
entereza a la luna;
oculta su rostro ojeroso
entre nubes de cartón,
de bochorno y de asfixia,
oculta del rulo día.

En la noche caen las noches,
enmascarada llora la luna,
ruge la noche cubierta,
ruge y tiembla, y clama.