Reflexiones en una terraza: II. Cuatro sueños y dos brindis



Aquí comienzan las reflexiones de cuatro mujeres contadas por ellas mismas y guiadas por un misterioso hombre.

II. Cuatro rosas y dos brindis
 
Tres de nuestras rosas se encuentran en una terraza. Son las once de la noche; una noche de agosto cálida, ni calor pegajoso ni viento desagradable.

Yo sigo sentado al lado de estas mujeres, a las que he bautizado "rosas", más adelante diré por qué. Con mi copa de Whisky con dos hielos entre las manos las escucho y reflexiono con ellas.

Ágata toma un Martini -poco cargado- con refresco de limón; Cecilia, Ginebra con soda; Norma, Vodka seco con unas gotas de limón natural.

Ágata: ¿Os habéis fijado?, seguimos como siempre...con nuestras mismas bebidas...
Norma: ...sí, y esperando a Malena, hay cosas que nunca cambiaran.
Ríen las tres mujeres mientras alzan sus copas para brindar.
Cecilia: brindemos por que llegue Malena y empiece la fiesta.

Creo ver a una mujer con el cabello suelto, una falda subida hasta los muslos y corriendo. Se para. Se baja la falda-muy ajustada- hasta debajo de las rodillas, se pone los zapatos de tacón y se acerca. Sí, es la rosa que faltaba.

Malena: Hola chicas- mira con cara de niña buena y cierta picardía en los ojos- Lo siento.
Cecilia: Siéntate y ¡comencemos!
Ágata: Qué guapa vienes.
Norma: pero no la has visto antes de llegar: con la falda subida y sin los zapatos. No tienes remedio.

Malena se levanta, le da un beso a Norma y le dice- siempre tan correcta y sacando defectos; por eso te queremos. Las cuatro mujeres ríen.

Llega el camarero: ¿vas a tomar algo?
Malena: sí, claro, uhmm. Una copa de vino tinto, un reserva; pero no demasiado caro, estamos en crisis- le contesta mientras le guiña un ojo.
Cecilia: no sé por qué lo piensas, siempre pedimos lo mismo. Bueno, ya estamos las cuatro, el primer brindis ha sido por ti, por que llegaras, y ha funcionado.
Ágata: Malena, piensa el segundo para cuando te traigan tu copa.

El camarero se acerca y le sirve la copa de vino, junto con unos frutos secos y unas gominolas que deja al lado de Ágata.
Malena lo prueba y da el visto bueno.

Ágata: gracias por las golosinas- dice mientras le regala una amplia sonrisa al camarero.
Cecilia:¿qué sería de ti sin las gominolas?
Norma: ¿y de nosotras si no se las trajeran?
Malena: siempre se las traen y traerán, con esa cara que les pone se van a Australia si hace falta...

Ríen las cuatro, regalándome a mí ese momento de plenitud y felicidad mientras saboreo mi bebida entre sus palabras y música.

Ágata: anda, Malena, ¿cuál es tu brindis?
Malena: brindemos por los sueños, no, mejor aún por nuestros sueños; los de cada una de nosotras.

Las cuatro rosas brindan, se miran a los ojos y beben; cada una pensando en sus sueños y anhelos.

Malena: Ágata, empecemos por ti. Cuéntanos tus sueños.

Ágata: sueño con no tener que tomar decisiones, con ser siempre una "niña". Bueno, la verdad es que sueño con una vida tranquila, sin riesgos; una vida normal. Tener un trabajo de lo mío, sin demasiada responsabilidad; casarme- con mi novio, lo quiero con locura- no muy pronto, sí dentro de unos años; vivir en una casa con una gran habitación para que los niños jueguen y yo con ellos. En definitiva, vivir tranquilamente y ser muy feliz.
Le paso el turno a Cecilia.
Cecilia: mi sueño, hoy, es dejar el trabajo que tengo ahora y conseguir otro que me permita ser completamente independiente; poder tener vida social y encontrar al hombre de mi vida, a ser posible tan guapo y musculoso como el camarero del pub que fuimos el otro día, y que sea muy, muy cariñoso. Y después ya veremos... Ahora estoy deseando verlo y con eso, hoy, seré muy feliz- ríe Cecilia y la siguen las demás- le paso el turno a Norma, siempre que hablamos u opinamos seguimos casi un ritual.
Norma: yo sueño con trabajar de lo que he estudiado, ser reconocida en mi trabajo. Tener estabilidad en mi vida, tanto profesional como sentimental. Casarme, tener la casa que quiero, hacerla a mi gusto, tener niños. Ser una mujer de éxito, pero sobre todo, ser feliz.
Cecilia: pero eso ya casi lo tienes, ¿no?
Norma: sí, de hecho tenía que deciros algo.
Ágata: ¡no, no me lo puedo creer!

Norma enseña un anillo en su mano izquierda.

Norma: sí, en unos meses, me caso.
Malena: entonces, ¿cuál es tu sueño? Lo que has dicho es inmediato, se cumplirá en breve y los sueños no los tenemos; son lo que deseamos y anhelamos, o lo que queremos que llegue. Dinos, ya has cumplido muchos sueños, ¿cuál es tu sueño ahora?
Norma: mi sueño ahora, es ser feliz; que mi futuro marido me quiera y me respete siempre. Que las cosas no cambien por estar casada. Mi sueño es vivir siempre el sueño de esta felicidad.
Malena: me alegra oír eso. Lo vivirás porque sabes que ha sido un sueño y siempre lucharás por él. Cuando consigues un sueño y dejas de verlo como tal se pierde la esencia y todo deja de ser tan fascinante. Y al contrario, cuando las expectativas son demasiado grandes, conseguirlo es más complicado y se corre el riesgo de tirar la toalla. Por eso, los sueños al conseguirlos hay que mantenerlos con ilusión y como tú, Norma has dicho: Vivir tu sueño.
Ágata: ya lo habéis conseguido, ahora estoy llorando.
Cecilia: y yo, jo, mira que soy feliz ahora.
Norma: gracias chicas, soy realmente feliz. Malena, el círculo se cierra y te toca a ti contarnos tu sueño.
Malena: mi sueño es vivir mi propio sueño; sueño con poder hacer de la creatividad mi trabajo; sueño con saborear copas de vino con alguien que me respete y me ame; sueño con expresarme, elegir y tomar mis decisiones sin que me juzguen; sueño con que las mujeres y los hombres disfrutemos de los placeres de la vida por igual. Sueño con la libertad y sueño con que me dejen soñar. En definitiva, sueño con lo que todo mortal: la felicidad.

Ya he acabado mi copa de whisky. Llamo al camarero. Le doy una nota. Le pago. Me voy sigilosamente observando a estas cuatro rosas.

Camarero: ¿puedo retiraros las copas? Os han invitado.
Ágata: sí, claro que puedes.
Norma: ¿quién nos ha invitado?
Camarero: el señor que estaba sentado al lado y que se acaba de ir. Ha dejado una nota.
Cecilia: ¿a ver?- la lee y se la da a Malena.
Malena la lee en voz alta cuando el camarero se retira:
"Sus copas están vacías y ya han brindado por los sueños. Tras sus reflexiones han llegado a la conclusión de que todos soñamos con lo mismo: LA FELICIDAD. ¿No creen que la felicidad también merece un brindis?"

Las cuatro mujeres alzan sus copas, se miran y al unisono, como si de una sola voz se tratara, mientras chocan sus copas, dicen:

Por la felicidad


14 comentarios :

NGS dijo...

Un buen principio, que también podría ser un final.

Te lo pones difícil, continuar con una historia que empieza con un final feliz.

Espero que la siguiente reflexión llegue pronto...

Por cierto, no sé porqué esperaba alguna rosa abstemía.

Un besazo, mi rosa

jorge dijo...

Brindo yo tambien por la felicidad.

Que como bien presentas es diferente para cada persona. Pero la finalidad es la misma.

Simpatizo con malena de forma especial

Tambien yo les hubiera pagado la segunda a las cuatro rosas.

Me gusta esta historia, como la cuentas, y pensar que habra mas.

Beso tras el brindis.

Arkantis dijo...

He llegado a ti a través de un comentario que has dejado en vantysch...la vida es riesgo sin ello no se hace nada..
Palabras muy sabias las tuyas..
Un saludo

Vantysch dijo...

Más allá de los sueños de las cuatro rosas y de la situación que recreas, me quedo sobre todo con la figura del hombre misterioso que está sentado al lado de ellas.
Estoy seguro que no es casual que sea él quien habla en primera persona de esas cuatro mujeres. Es quien las observa y quien ve la belleza de cada una.
No he podido evitar la satisfacción de imaginar que las observo en silencio y que les hago llegar mi propia reflexión de un modo tan elegante.

He sentido la sensualidad insinuada de tu texto, quizás porque me ha recordado a algunos pasajes de Silencio de Blanca.

Tenía ganas de volver a leerte

Besos azules...

la rosa separada dijo...

NGS: siempre en las buenas historias un buen principio y un buen final hacen que esas historias sean verdaderamente grandes. Y es que estas rosas son más que grandes.

Jorge: me encanta que brindes por la felicidad. Sé que eres un hombre que ves a la mujer como una igual y hasta me atrevería a decir como un ser más bello que cualquier otro. Propongo un brindis por hombres como tú¡¡

Arkantis: para mí la vida es un riesgo, sin embargo, como pongo en esta entrada, no para todos el riesgo es la felicidad. Pero si que es cierto que en la vida siempre hay que tomar decisiones y al final se acaba arriesgando.

Vantysh: me encanta leerte. Y como me conoces, quizás no a la rosa rojo, pero a la literaria, mejor que nadie. Nada es casual, lo aprendí hace tiempo. En cada texto intento poner sensualidad. Gracias por verla en este.

anita dijo...

la espera ha merecido la pena,me has dejado como siempre sin palabras,4 sueños, 4 vidas distintas y a la vez tan iguales,con un unico objetivo, obejtivo que buscamos todo,ser felices..

Has sabido enfocar tan bien estas cuatro rosas,que creo que cada persona que lo lea se podra sentir indentificada, a mi me ha pasado.

brindemos por esa rosa roja que nos hace sentir parte de sus historias,y nos deja disfrutar de ellas.

un besazo enorme amor.
anita.
pd. como todos espero la siguiente reflexion..

juan antonio dijo...

No importa donde estemos no importa cuan lejos de un sueño creamos que estamos por que cuando te impulsa el corazon no hay distancia larga no hay mal camino tan solo hay un sueño por cumplir

Lilith dijo...

Rosas reales, el título del blog, algunas entradas y enlaces... no sé, parece motivado por un sentido global, una intención, un desencadenante, pero no me hagas caso, vivo de sacar conclusiones precipitadas y esto es deformación profesional.

Voy a permitirme el capricho de hablar mal del bien supremo de nuestro siglo: la felicidad. La felicidad está sobrevalorada. Es una meta demasiado abstracta, poco operativa, difícilmente alcanzable y vaporosa, tan fácil se va como viene. Es inestable y poco fiable. Demasiado exigente y poco tolerante a las pequeñas imperfecciones que salpican la vida. Y, lo que es peor, se agota en sí misma, no genera vida nueva, absorbe toda la energía del que ha luchado por llegar a ella y le deja vacío de ganas, que es lo que mueve el mundo. La felicidad llena tan rápido que empacha y luego sólo quieres dormir una siesta pesada y pegajosa. La felicidad no empuja, no aguijonea, no motiva, no ilusiona, no alegra, no da vida. Es el final sin puertas ni segundas partes.

Yo prefiero alcanzar las pequeñas cosas hiperconcretas que deseo, no importa que me traigan o no la felicidad. No pienso en la felicidad. No me pregunto si soy feliz. Sólo quiero sentir ganas siempre, tener hambre, y beberme los minutos sin importarme en exceso a dónde van una vez que ya han pasado por mis labios.

Al respecto, dos citas, una de desconocido, y perdonad mi ignorancia:

"¿Qué es mejor, no tener sed, o tener sed y tener agua?"

Y otra de Benedetti, por supuesto:

"así imperfecta / a trazos / con erratas borrones tachaduras / así de exigua y frágil / así de impura y torpe / incanjeable y hermosa / está la vida"

Después de todo, ¿quién quiere ser feliz cuando lo hermoso duele tanto?

la rosa separada dijo...

Anita: cuatro mujeres, cuatro formas de ver la vida, y como tú bien dices: "La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante"

Juan Antonio: el sueño es la meta y lo importante es el camino. Los sueños nos alimentan, nos impulsan.

Lilith:el blog tiene una intención, como casi todo lo que hacemos los mortales. La intención de este blog es dejarse llevar, expresarse,sentirse; sentirse libre e ir uniendo pétalos de una rosa. Gracias por sacar conclusiones¡¡

En cuanto a la felicidad, cada una de estas cuatro mujeres son completamente distintas, sus vidas, sus sueños, e incluso la felicidad es distinta para ellas. Y ahí está el encanto, en las pequeñas cosas. Si te fijas la felicidad es un sueño. Y los sueños pocas veces son reales.

Yo soy de esas personas que creen que la felicidad es un riesgo. Y yo me arriesgo, merece la pena. No soy tonta, y sé que la felicidad completa es (casi) imposible, depende de las expectativas que tengamos. Pero es mi forma de verlo. Y es que yo al alcanzar esas cosas hiperconcretas que deseo me siento viva, me siento yo; libre y no necesito preguntarme si soy feliz, por eso sé que lo soy.

Yo prefiero tener sed y tener agua. Ya que al tener sed, estoy sintiendo, estoy deseando, y al tener agua, obtengo placer.

Hasta la felicidad es cuestionable y depende de cada persona. Como la imperfección. Pues que es perfecto, quien lo dicta, ¿nos lo imponen, nos lo imponemos?
Quizás todo radica en eso, en que hay cosas que no hay que buscarlas, si no dejarse llevar.

Besos muy rojos para todas y para todos: los felices;los que creen que no lo son; los soñadores; para los torpes que tropiezan y se caen y aún así se levantan...

Bolero dijo...

Bueno, bueno bueno, esas 4 muejres prometen
No se con cual quedarme, creo q las cuatro son un compendio de todas
Pero pq me suena ese señor, q observa escucha e invita?
creo q se quien es...
me gustaria tomar un algo con el,jejje

muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

Arkantis dijo...

Un besito y feliz fin de semana
;-)

Cristina dijo...

Desde luego que no haces nada más que sorprenderme, me encanta como plasmas las ideas de estas cuatro rosas, yo me encuentro muy identificada con una de ellas, pero quien no se ve?creo que cada persona tiene un pokito de estas 4 rosas, todo el mundo busca la felicidad y cumplir sus metas.
Por otro lado espero que la amistad de esas 4 rosas sea eterna.
Muchos besos, ya sabes que te queremos mucho.

Magnolia de Acero dijo...

Precioso texto.
Como ya me ocurrió en la primera parte, esta vez sigo viendo a mi grupo de amigas reflejado en esta historia. ¡De verdad, es muy fuerte!

Las ilusiones son el motor de la vida feliz. De hecho, creo que justamente lo que nos da la felicidad es tener ilusión.

Un beso

Eva dijo...

Cómo siempre, me encanta, yo no tengo palabras tan bonitas pero sólo basta decir que eres genial.
EvA