Ritual de la Rosa


Llega ese leve olor, casi una caricia, como la suavidad de un camisón de seda con el roce de la piel desnuda.

Pienso sin llegar a comprender que evoca ese olor; un recuerdo, un sentimiento, una agonía...

Podrían ser los dedos que acarician, apenas sin tocar, con las muñecas somnolientas, en un vaivén de seis semicorcheas y un grupo de semifusas despistadas. O tal vez, la figura que se desvanece en un sin fin de palabras quedando en el regusto de la sustancia....

...sustancia interior...

Sustancia conocida pero desconocida en el desconcierto de no poseer la sabiduría del aliento de la estancia, sin poder tocar ni distinguir la fórmula que por un momento ha evocado algo parecido a un letargo muy breve...

...la contradicción...

Mantener el ritmo de izquierda a derecha sin equivocación en el conjunto.

...la dificultad...

La fluidez del olor instalado en la entraña, en la entraña más recóndita del ser. Allí dónde la rosa se pierde entre espejos y cristales rectangulares, encuentra la espina.

...la intromisión.

3 comentarios :

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Ese olor no se disipa entre las ruinas de las cámaras, que desaparecen tran la seda.
Él desea que evoque los lazos y los susurros, mientras la clave de fa da sentido a esas notas que nacen de la fuerza del petalo.

La sustancia interior.

Te repleta e impulsa el carácter del fuego de tu Rosa, que todo lo quema y aborda la carne y el alma desmadejada.
No puede aletargarse la fuerza insomne.

La contradicción..
Leer las palabras en un confuso devenir del tiempo.

La dificultad...
Saber mantener el olor sin viciarlo con las tormentas de ambos.

La espina...
Es la fuerza de la Rosa que se clava en su interior, tan profunda que él ruega que nunca se la extirpen...

Un saludo desde tu calle.

almacatamarcana dijo...

Muy felices fiestas amiga, de tanto tiempo.
Un beso

Eva dijo...

como siempre... genial