Eterna



Cúbrete los ojos y déjame hacer,
son las bestias de otro tiempo
quienes te hacen caer

Sube al monte prohibido
en el alfeizar de los sueños

Ata tus pies a mi lecho
entre el hueco del hierro y la pared

yo
volveré

Sube a los montes eternos
en la noche de sofoco y
déjate tu sangre en mi sed

yo
ato tus manos con las del perro
que doy de comer

y cuando seas libre morderás la cuerda
que aprisiona mi niñez y sabrás
que la eternidad es tan solo
un instante.


Pintura Pemex

5 comentarios :

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Esas bestias de otro tiempo desaparecen cuando suenan las 12, desde entonces solo están tus cuerdas.
En ocasiones me atas tu, en otras me ato yo solo.
Por favor no dejes de volver nunca, que las esperas sólo valen la pena si la promesa eres tú.
Son mágicas tus cuerdas, por que son la únicas cuerdas del mundo que me hacen libre.

Un beso desde nuestra calle.

Tropiezos y trapecios dijo...

La eternidad siempre es un instante. O quizás muchos pequeños instantes...

Supongo que será cuestión de perspectiva.

Un saludo.

Oski

eclipse de luna dijo...

Esas bestias que quedan instaladas en el recuerdo..

Besos.
Mar

Suerte en el concurso.

José R. González dijo...

Inquietante poema. ¿Son tuyas las pinturas? Me ha gustado tu blog paisana. Te sigo, un abrazo ;)

Ave Mundi Luminar dijo...

Bufff... que grande !.

Entre el hueco del hierro y la pared.. infiernos enteros bramando amenazantes...

Paciencia para el que intenta navegar entre fuego y huracanes desatados...

Claroscuro de batallas pendientes justo al borde de esa eternidad que tan solo es un instante.

Genial.