Devórame el alma


Devórame el alma
deja la sed atascada en tu mediocridad
y devórame el alma

Desata tu garganta
y niégate cien veces la verdad
de tu ser

Vuélvete a mirarme
y pellízcate la piel,
sabrás que no hay más mentira
que la del altar

y

sin más

Mira mi apreciado caos
y embárrate tus sexos con
las entrañas de la vejez

Yo, no soy más que un montón
de sal en medio del oceáno

No me bebas,

desestima la curiosidad, el placer, la venganza

y gírate sin remordimientos, no hay nada más que hacer.



2 comentarios :

Vantysch dijo...

Cuando escribes te transformas. O quizás es en esos momentos, cuando es la tinta roja la que habla, cuando nos muestras otros pedacitos de ti, tal vez los más verdaderos.

Besos desde este lado del espejo

José R. González dijo...

No sé si me ha impactado más el poema o el primer comentario. Quizá no muestras todo tu esplendor a diario y por eso la gente que te conoce se extraña, ¡deja salir esa pasión! :) Un saludo paisana.