Imposibles y bestias II


Mi bestia está muerta, la enterré en un jardín de rosas
En el lugar donde los espírutos se esconden

Mira, mi bestia está muerta, pero aún clama

Mi bestia volvió en cuerpo de hombre,
desató el cordel de la inocencia y dió
su vida a la doncella

Mira, mi bestia está muerta, pero aún clama

La doncella de cabellos de muerte y ojos de sangre
vengó su niñez con la rosa de aquél que
le robó la pasión

Mira, mi bestia está muerta, pero aún clama

Y entre ojos ardientes, la bestia creyó vencer
a la doncella que una madrugada de otoño
rindió homenaje a los espíritus de la eternidad

Mira, mi bestia está muerta, pero aún clama

La doncella se convirtió en la bestia jamás
saciada de la sangre de aquél que un día
la convirtió en la rosa más hiriente del jardín

Mírame, soy la bestia que clama


2 comentarios :

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

El alter ego de la bella siempre fue la bestia. En el trascurso de sus vidas fueron cambiando roles y de vez en cuando la bella era la bestia y la bestia era la doncella.
No permitas que las bestias enterradas consuman la nobleza de esa bestia en la que se convirtió la doncella.
No les permitas, tan siquiera que abonen el jaridin de rosas.
Ya se convirtió la bella en bestia y devoró a la bestia convertida en doncella.
Ahora mi bestia, conviertete en doncella, que ninguna bestia asoma por el horizonte.
Dejala descansar, hasta que comience otra batalla.

Anónimo dijo...

La bestia lo devora todo.
Le da igual si es maligno o benigno. Las caricias en el centro de un sofá azul, los momentos de intimidad en una habitación roja, el corazón de Toledo desangrado. Todo.
Y ahora inmersos en el vacío blanco nuclear o negro azabache, como tú lo imagines, están ambos. mirada contra mirada. La bestia con sus garras sujetando su cuello y el con su espada de plata señalando su pecho.
Un momento en el que piensa:
Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes.