La tercera calle




Era el lugar de la convexidad de las noches eternas y de los días de lluvia. Era el momento de ponerse las máscaras, despojarse de las ropas y comenzar a bailar.
No sabían donde ir, a quién mirar, ni mucho menos qué hacer en medio de la oscuridad, una oscuridad que tornaba a rojo sangre.
Allí se encontraban los asesinos, como guardas de un parque infantil; vestidos de negro, gafas oscuras, limpios de ropaje y sucias las manos. Eso es, las manos sucias los delataban. Eran los únicos que no llevaban máscaras, pero no parecían llamar la atención de nadie, excepto la mía.
El pudor se apoderó de mí y fui a buscar las sábanas blancas que estaban en aquél rincón donde minutos antes un juez había dictado sentencia a la vieja que previamente le había hecho el servicio.
Fui en busca de las sábanas para tapar lo que nadie miraba, mas aquella tela transparente lo único que hizo fue llamar la atención de los presentes.
Sin darme cuenta me había convertido en el centro de atención y los asesinos me apuntaban con enormes armas de fuego.
No sentía miedo, quizá una sensación torturadora a la par que placentera, no sabría describir tan infames sentimientos.
Era curioso el espectáculo, sobre todo cuando la vieja se acercó y me besó, y sin decir más cayó desplomada al suelo cubierto de plumas.
(A nadie le pareció algo especial)
(La sábana era lo único que los hacía exprimirse y explotar)
La curiosidad comenzó a erizar cada poro de mi piel y empecé a saborear la verticalidad de sus sonrisas.
Sin más dilatación, jugué con la sábana y con la máscara; me aparté el cabello hacia un lado y los miré con el mayor descaro.
Casi un juego, todos al unísono dieron un paso hacia mí. Motivación, excitación, sabiduría, locura... Locura, la tercera calle... Me encontré ante la tercera calle... Volvía a estar loca...

Pintura: MJ Gutiérrez Sánchez

2 comentarios :

Phos dijo...

Hermoso.
Gracias a ese azar que me ha traído hasta a ti.

Phantom dijo...

Te tengo abandonada... prometo ponerme al día! un besito