La burbuja del edén I. "Los colmillos de leche"


Encontré la burbuja y me quedé a vivir en ella. Metí todo lo que creí que sería necesario; un poco de poesía, las mejores melodías, los lienzos más coloridos y también los más grises. Me llevé un tragaluz mágico que captaba imágenes y otro que me permitía verlas. ¿Qué más podía pedir?

La burbuja, en un principio, fue todo lo que quería, todo, absolutamente todo lo que necesitaba. Allí me encontré un pincel, cuatro lienzos, cuatro hojas en blanco y una pluma con escasa tinta. Justo lo que había olvidado. Pensé que aquella esfera transparente era mi edén...

Inquieta, entusiasmada y llena de energía cogí el pincel. La guitarra comenzó a sonar y mis manos comenzaron a bailar dibujando lo que mis ojos creían ver a la derecha. Plasmé una escena maravillosa: felicidad... Un hombre jugaba con su hijo en la playa, el perro les traía la pelota... Tenía un color ligeramente violáceo, sería la media tarde.

Escribí un cuento al que titulé "Los colmillos de leche", trataba sobre lo mismo, pero el verdadero protagonista era el perro, se llamaba Kibou (esperanza en japonés).

"kibou es un perro fiel, cariñoso, atento y muy juguetón. Daniel es su compañero de juego más pequeño y Gustavo el mayor. A los tres les encanta jugar a la pelota. Se van a la playa justo antes de que anochezca. Marian es la "mamá" de los tres. A kibou le gusta dormirse en sus piernas, a Daniel en sus brazos y a Gustavo en sus pechos".

Con la cámara conseguí captar el momento en el que los cuatro se reunían. Marian es enfermera. Eso le encanta a los tres. Kibou es muy torpe y algo mayor, se ha fracturado dos veces las patas traseras y Marian siempre lo ha cuidado con esmero. Daniel es un niño algo enfermizo y mucho más sabiendo que mamá lo mimará cada vez que se ponga enfermo. Gustavo, sin embargo, es un hombre fuerte, hace mucho deporte y le gusta cuidar su dieta. Lo que le gusta es verla vestida de blanco con esa bata, que a veces, entre los botones deja entrever la voluptuosidad de su cuerpo, y sobre todo, le encanta, cuando al llegar a casa se suelta el pelo que cae hasta su cintura y enmascara con su oscuridad la blancura de su vestimenta.

A los cuatro les encantaba ver los dibujos animados...
Sin embargo, no era esta mi vida, así que miré a mi izquierda...

Canción: "Dibujos animados" Pedro Guerra


4 comentarios :

Flamingo dijo...

Siempre que leo algo que enreda en mi mente y me invita a visualizar fotogramas bellos pienso que es así por mi enorme capacidad para abstraerme de ese modo.

Pero contigo no ha sido así, he sido literalmente forzado (deliciosamente) a visualizar ese filtro malva, he “visto” a los personajes con una claridad meridiana, el otro día descubrí en tu panel que eres guionista (en uno de los enlaces), los dos lo somos y por esa razón tenemos tendencia a los subrayados de corte ambiental, pero tú lo bordas amiga.

No te quedas en lo visual, claro, el texto es fluido y le sacas partido a una historia, o anécdota impresionista, de difícil encaje argumental, más o menos como tratar de dramatizar un cuadro de Cezanne, fabuloso, amiga.

jorge dijo...

Lo mejor que te leo hace muuuuuucho tiempo.

Una entrada preciosa que sospecho que tendra continuacion.

El cuento en su interior roza la genialidad.

pd: Yo me apunto a dormir en sus pechos.

Calle San Juan de Dios Nº8 dijo...

Vuelve la niña pintando lienzos con los dedos y su cuerpo entero.

Estoy deseando ver como continúa y que me lo sigas explicando a través de un hilo de voz de oro fino y unas letras ilegibles escritas en la pantalla roja de un portatil irremplazable.

Toda tu eres arte y nadie podrá nunca decir lo contrario.
Si tu estrás perdida dejanos encontrarte.
Besos desde tu calle, desde tu casa, que ya sabes donde está.

NGS dijo...

Me ha encantado. Me ha parecido muy real y a la vez mágico.

Así son los cuentos que has empezado a escribir, pues le van a encantar.