Equilibrio absoluto

El día que lo conoció perdió el tren. Un día soleado, pero cubierto de nubes grises y tormentosas. Esa noche, ella, volvió descalza a casa.

¿Dónde había perdido los zapatos? Curiosamente, no podía parar de reír. Los mosquitos habían mordido sus pequeños dedos, y estos se habían contraído en venganza de su sangre.

Se dirigió al ordenador intentando buscar teclas absurdas. Un rito, el rito de cada noche. Y allí, se encontraba frente a una pantalla azulada, fría y arañada. ¿Qué esperaba? Quizá un simple sonido, quizá el mayor de los silencios... Quizá el billete de avión hacía un nuevo mundo de animales feroces, animales sin piel, o unos labios nuevos que quitaran la sed.

Pero no, ni animales, ni lengua. Miraba el reflejo de sus ojos, esa noche, más verdes que nunca. Profundizó en ellos y repasó lo que hasta día de hoy había sido su corta vida.

Llegó a una conclusión, es el momento de partir, de sentir, de simplemente vivir...

...soñar...

... en la casa de sus sueños el gato la desafiaba, las escaleras se habían estrechado y el hombre del cuadro tapaba su rostro con las manos... hacía mucho frío... Iba vestida de blanco, con el camisón hasta los pies y el pelo hasta la cintura, enredado y pesado. Olía a humedad, a charcos de recuerdos de otros, le pesaba aquél aire que, sin querer, se metía en su nariz.

Más frío que de costumbre, más miedo que incluso cuando era niña. No podía casi respirar y el sollozo del hombre del cuadro se hacía cada vez más intenso. De repente, en la otra escalera, mucho más amplia que en la que se encontraba ella, una niña la miraba. Era ella misma 20 años atrás...

Le cuesta enfocar, quizá sea porque sus ojos están llorosos, ella misma se tiende la mano, una mano tan sólo un poco más pequeña que la de ahora, un poco más blanca que la de ahora y, sorprendentemente algo es exactamente igual, el tatuaje de su muñeca derecha...
- ¿cómo es posible que tengas el tatuaje si me lo hice no hace tanto?

La niña le devuelve la mirada y retira su mano. En su mirada ve a alguien o algo que reconoce pero no sabe quién o qué es... La risa la hace despertar...

Desconcierto, sudor, mareos... Y al cabo de unos minutos una certeza, el equilibrio absoluto, destrucción-creación. Un mensaje en su bandeja de entrada...
...tus zapatos están aquí.

4 comentarios :

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Vantysch dijo...

No tengas miedo del reflejo tras el que se esconde el cuento. Y sigue jugando a ser escritora, al fin y al cabo la vida es juego :)

Un besote

Corazón de Papel dijo...

Cuanto tiempo sin leerte, me alegro de volver hacerlo
Un muakkkkkkkkkkkkkkk

Vntage dijo...

uyyyyyyyyyyy
q fallo
jejje
muakkkkkkkkkkk