Zapatillas rojas


Llevaba zapatillas rojas.
Eran ese tipo de zapatos rotos y cómodos. No se los quitó jamás. Caminó durante años por diferentes caminos, continuó por otros no tan distintos, pero siempre siguieron igual de rojas. Borraron huellas de otros y dejaron las suyas hasta que otros las pisaron.
Llevaba zapatillas rojas, rotas y cómodas.
Quiso desatar sus cordones cientos de veces, pero siempre acababa sujetándolo aún más fuerte. Llevaba zapatillas rojas marcando un stop intermitente. Cruzó semáforos en rojo, saltó vallas prohibidas.
Vivió en esas zapatillas.
Pensó que si no se las quitaba viviría para siempre. No sabía que sería lo único que llevaría puesto en su muerte; unas zapatillas rojas llenas de miedos.

Y como diría Gabriel García Márquez: "Tengo miedo de tener miedo"

1 comentario :

Pilar Alberdi dijo...

Mucho para decir... queda entre el silencio de las palabras y, sin embargo, toda la fuerza de la narración nos toca, casi diría "nos golpea" en ese final... "No sabía que sería lo único [las zapatillas rojas]que llevaría puesto en su muerte;". Por fuerza, la imagen nos obliga a imaginar nuestra propia muerte y qué llevaremos puesto, cómo ocurrirá o cuándo sucederá. Con lo cual el propio cuento nos saca del cuento y nos obliga a pensar.
Un placer pasar por aquí.Saludos.