Cartas de noviembre

Noviembre siempre le dejaba cartas. Eran casi premoniciones; un cuento escrito sin orden. Pero noviembre quedaba aún lejos.
Releía las cartas de otros años y ni tan siquiera el recuerdo era suficiente. Se había cansado de vivir en el pasado, de esperar treinta días, de perseguir una estación entre el otoño y el invierno.

No le esperará.

Sabe que siempre estará ahí, que llegará por las mismas fechas.
Ya no correrá más.
No se impacientará.

Mientras veía pasar inviernos, primaveras, veranos y otoños pensó que dejaba escapar el tiempo.
No fue así.

Aprendió lo que muchos no comprenderían nunca; lo importante no es llegar a noviembre, sino quedarse en él.

Ya no recibe más cartas.

2 comentarios :

Luis Durán-Campos dijo...

Aún no sé muy bien porqué, pero se me escapó una lagrima. Me gustó mucho esta entrada.

Anónimo dijo...

A veces en la vida no hay que buscar cosas llegan por si solas