No me hagas recordar

Olvidé las palabras del otoño
enterré los abrazos del invierno
me senté a esperar a la reina 
de los cuentos.

No me hagas recordar
Acaso puedo yo olvidar...
¿Puedes tú olvidar esos noviembres
fríos en el cemento?
No me hagas esperar

Desapareció el manto dorado,
las luces del invento
y volvieron a cantar.

No me hagas bailar
Sólo recuerdo el silencio de tus ojos
y los gritos de tu alma.

Y sí, bailé el baile de los muertos, 
esperé hasta que se consumió mi aliento.
Y sí, recuerdo. 
Me recuerdo y te olvido.

1 comentario :

Anónimo dijo...

El frío pero dulce olvido que nos consumirá a todos... A veces es mejor no recordarlo. Un beso, Rosa.